“El Hombre que Dios utiliza”

 

Puedes tener miedo a bajar tus defensas y a abrir tu vida a otros. Cuando revelas tus fallas, tus sentimientos, tus frustraciones y tus temores, te arriesgas a ser rechazado. Pero los beneficios valen la pena. Ser vulnerable te ayuda a liberarte emocionalmente, alivia el estrés, desactiva tus temores y es el primer paso para la libertad. Sabemos que Dios “da gracia a los humildes”, pero muchos malinterpretan esto.

 

La humildad no es negar tus fuerzas o ponerte por debajo de otros, es ser honestos acerca de tus debilidades. Mientras más sincero seas, más recibirás la gracia de Dios. También recibirás gracia de otros. Ser vulnerable es una cualidad que apreciamos; somos naturalmente atraídos hacia los humildes. Las pretensiones repelan. No obstante, la autenticidad atrae, y el ser vulnerable es el camino hacia la intimidad. Por eso es que Dios quiere usar tus debilidades, no solo tus fortalezas. Nuestras fortalezas crean competencias, mientras que nuestras debilidades producen comunión.

 

 

En cierto punto de tu vida, debes decidir si quieres “impresionar” a las personas o “influenciarlas”. A distancia, puedes impresionar a la gente, pero debes estar cerca para influir en ella, y claro, si lo estás, es posible que vean tus defectos. Eso es bueno. La cualidad esencial para el liderazgo no es la perfección, sino la credibilidad.

 

Pablo dijo: 2 Corintios 12:52 Corintios 12:5
Spanish: Biblia Reina Valera - revisión de 1995 - RVR95

5 De tal hombre me gloriaré; pero de mí mismo, en nada me gloriaré sino en mis debilidades.

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“…pero de mí mismo en nada me gloriaré, sino en mis debilidades”. K.   Gloríate en tus debilidades. En vez de mostrarte autosuficiente e insuperable, obsérvate a ti mismo como un trofeo de gracia. Cuando Satanás apunte a tu debilidad, acuérdate de Dios y llena tu corazón con alabanzas a Jesús que “entiende cada debilidad nuestra” y al Espíritu Santo, que “nos ayuda en nuestra debilidad”. Sin embargo, algunas veces Dios convierte una fortaleza en debilidad para usarnos aún más.

 

 

Si quieres que Dios te bendiga y te use en gran manera, debes querer caminar cojeando el resto de tu vida, porque Dios usa a las personas débiles.